miércoles, 30 de octubre de 2013

Goleada del Barcelona para escaparse arriba

Tras vencer al Real Madrid en el clásico, Barcelona, con Lionel Messi como titular, goleó 3 a 0 a Celta en su visita a Vigo, en un partido correspondiente a la 11ª fecha de la Liga española, y se afianzó como puntero del certamen.

El equipo de Gerardo Martino impuso condiciones desde el arranque y no tardó demasiado en encontrar la ventaja. A los 8 minutos, el exdefensor de River y Racing Gustavo Cabral salió mal desde el fondo, Pedro puso a correr a Cesc Fábregas, quien se metió en el área y buscó el segundo palo. El arquero Yoel alcanzó a tapar, pero dejó el rebote servido en el corazón del área, donde Alexis Sánchez no tuvo más que empujarla.

Con varios de sus principales futbolistas en el banco - Neymar, Iniesta, Xavi y Mascherano-, el Barça fue propietario casi exclusivo de la pelota y manejó el desarrollo durante la primera mitad de la etapa. Pero de a poco Celta, con Augusto Fernández en cancha, se recompuso y envió varias señales de alerta, con un par de remates de Charles y Rafinha, que encontraron una sólida respuesta de Víctor Valdés. Además, el árbitro David Fernández Borbalán (que minutos antes había omitido una infracción sobre Messi en el área local) anuló una jugada en la que el balón terminaba en el arco por una inexistente infracción sobre el guardameta catalán.

De todas maneras, la sensación que sobrevolaba el estadio Balaídos era que cada avance de la visita llevaba una carga de peligro mucho mayor, capaz de poner en aprietos a la defensa viguesa. Así quedó en evidencia cuando Cabral debió detener con infracción una veloz carrera de Pedro, cuando el extremo estaba por ingresar al área, y se ganó la amarilla.

Si el primer capítulo había tenido un golpe tempranero del conjunto de Martino, en el complemento se repitió la imagen, pero aun más prematuramente. A los 2 minutos Messi y el camerunés Alex Song combinaron en velocidad, la Pulga encontró a Fábregas en la entrada del área. El mediocampista del seleccionado español remató, el balón fue repelido por el ángulo izquierdo, rebotó con la mano del arquero Yoel y se metió en el arco.

Insaciables, los catalanes siguieron apretando sobre el arco local y encontraron el tercero a los 8 minutos: Messi se lanzó en carrera por el medio, hizo la pausa, juntó a los centrales y habilitó a Fábregas, quien se sacó las ganas, clavó un potente zurdazo contra el palo derecho y pudo gritar un gol cien por ciento propio.

La amplia ventaja le quitó intriga al resultado y bastante intensidad al juego. Porque el Barça levantó el pie del acelerador, pese a lo cual siguió generando riesgo, como con tres maniobras personales de Messi –de gran segundo tiempo- que obligaron al lucimiento de Yoel. Y porque Celta apenas consiguió inquietar con un formidable tiro libre de Nolito, que rebotó en el travesaño.

Con esta goleada, el conjunto catalán llegó a 31 puntos –sobre 33 en juego- y le sacó cuatro al Atlético de Madrid, que todavía no jugó. En la apertura de la jornada, que continuará mañana con cuatro encuentros y se cerrará el jueves con otros cuatro, Espanyol empató 0 a 0 como local frente a Málaga, que tuvo en cancha a Wilfredo Caballero y a Fernando Tissone.

River no pudo con Lanús en el Sur y terminó con diez

Las manos, los reflejos de gato y las atajadas brillantes de Marcelo Barovero. El modo de explicar el empate de anoche se resume en la enorme actuación del arquero de River. Lanús se fue lamentando el O a O porque debió haberlo ganado y porque se quedó con la sensación de que dejó pasar una gran oportunidad de sacar una diferencia en busca de un lugar en las semifinales de la Copa Sudamericana. Sin embargo, el resultado dejó la serie abierta y con promesa de una revancha vibrante el miércoles en el Monumental.

 Los aplausos con que la gente de Lanús despidió a su equipo resumieron lo que ocurrió en la cancha: River sobrevivió a una muy pobre expresión colectiva gracias a las cuatro intervenciones brillantes que tuvo Barovero en el segundo tiempo.

Pero el partido tuvo una circunstancia curiosa: River, un River mañoso que no se puso colorado para hacer tiempo, también dispuso de tres oportunidades muy claras de convertir en el segundo tiempo y en dos de ellas emergió con la fuerza de un alud la figura de Agustín Marchesín, clave para tapar un zurdazo de Manuel Lanzini y un cabezazo de Germán Pezzella.

Ramón Díaz dijo en la previa que River buscaría hacer "un gol". Sólo uno. Y en esa frase que en el fondo denotaba cierto conformismo (¿por qué no buscar dos o tres goles en lugar de uno?) quedaron al descubierto las intenciones de River: agruparse en su campo con el mayor orden posible y tratar de armar algún contragolpe profundo.

River no se fijó como prioridad tratar de anotar sino que buscó evitar que el rival le convirtiera. Y, a decir verdad, en el primer tiempo no la pasó tan mal. A Lanús le costó acomodarse en el campo con la postura dominante de los que asumen la iniciativa. Y el desarrollo se hizo trabado, deslucido, un compendio de imprecisiones.

Lo que Lanús no logró generar por creatividad propia, casi se lo resuelve River con dos muy malas entregas de Leonardo Ponzio y de Barovero (su único error) que no llegaron a ser aprovechadas por los delanteros rivales.

Esas jugadas desafortunadas hicieron agrandar a Lanús y llevaron a River a retroceder diez metros. La postura inicial de River de intentar discutirle la posesión del balón al rival se transformó en otra mucho más tímida, propia de un equipo con escasa personalidad.

Sin la pelota, es imposible generar peligro. Y River la perdió casi sistemáticamente después del segundo o del tercer pase, cuando no del primero. Lanús tampoco la hizo circular con demasiada justeza, pero al menos buscó, empujó, fue el que más quiso de los dos.

La situación de gol más peligrosa que tuvo Lanús en el primer tiempo fue aquel cabezazo de Jorge Ortiz que se fue alto luego de un centro de Maximiliano Velázquez.

La etapa final fue a pura tensión competitiva, con Lanús buscando desde el arranque y transformando en figura a Barovero y River profundizando su postura cautelosa.

Los cambios también dejaron al desnudo las intenciones: audacia en Barros Schelotto y cuidados extremos por parte de Ramón. River quedó más conforme, pero la serie está para cualquiera de los dos.

lunes, 14 de octubre de 2013

Racing encontró una nueva manera de sufrir

Dos puntos y ninguna victoria en el Torneo Inicial, la valla más vencida y el ataque que menos gritó en el certamen, cuatro entrenadores en once fechas y un descalabro institucional que caminó de la mano de la debacle futbolística. Un rival así necesitaba Estudiantes para quebrar su racha de seis partidos sin triunfos. El Pincha se impuso 1 a 0 al golpeadísimo Racing en cancha de Quilmes, con un gol en contra de José Luis Gómez, y evidenció que Reinaldo Merlo tendrá mucho trabajo a partir de mañana, cuando inicie su tercer ciclo como técnico de la Academia

A pesar del flojo presente por el que ambos atraviesan en este certamen, el partido tuvo un inicio entretenido, con el local más claro y ambicioso, pero con el equipo que condujo por primera y última vez Ignacio González agazapado y respondiendo.

Estudiantes tuvo dos aproximaciones en el primer cuarto de hora, con un remate desviado de Patricio Rodríguez y un cabezazo de Guido Carrillo que salió junto al poste derecho. Sin embargo, Racing dispuso de una clarísima a los 18, cuando Gómez trepó por la derecha, Gabriel Hauche alcanzó a peinarla en el área chica y Rodrigo De Paul, que ingresó sin marca por el segundo palo, disparó displicentemente y muy alto.

De todas maneras, el Pincha volvió a encender las alarmas por arriba: a los 29 Leandro Desábato se vistió de puntero izquierdo y le puso un centro en la cabeza a su compañero de zaga, Santiago Vergini. El ex Newell’s buscó el palo derecho, pero encontró la gran reacción de Sebastián Saja. Hasta el cierre de la etapa, el conjunto platense mantuvo la supremacía, pero no pudo traducirla en riesgo para el arco visitante.

Si el primer capítulo había exhibido una mejor imagen de Estudiantes, el arranque del complemento permitió que esa superioridad se concretara en la red. Cuando se habían jugado poco más de 60 segundos, Jara dejó el surco por la banda derecha, se llevó a la rastra a Matías Cahais y despachó un centro rasante que, después de un primer roce en Fernando Ortíz, Gómez empujó al gol en el arco equivocado.

En desventaja, el equipo de Nacho González se adelantó en el campo y generó un par de situaciones, pero ni Claudio Corvalán ni Gabriel Hauche le pudieron dar el cierre deseado, algo que ya no extraña en un equipo que apenas pudo convertir tres goles en el torneo. Con el correr de los minutos, la Academia fue perdiendo claridad y la valla de Gerónimo Rulli le fue quedando cada vez más lejos. Para colmo, el adelantamiento hizo que dejara huecos en el fondo, lo que permitió que el local tuviera ocasiones para liquidar y que Saja se luciera.

Igualmente, el gol en contra de Gómez fue suficiente para que Estudiantes cortara su sequía de sonrisas y para que Racing se hundiera un poquito más, a la espera de que Mostaza llegue con soluciones bajo el poncho. No será sencillo.

Abreu amargó a Boca, que se alejó de la cima

Todo estaba preparado para una fiesta completa. Antes del partido había habido reconocimiento para Juan Román Riquelme, que alcanzó los 195 partidos en La Bombonera, superó a Silvio Marzolini y así se transformó en el jugador con más encuentros disputados en este estadio. Luego Emmanuel Gigliotti, el goleador en racha, había allanado el camino para una nueva alegría, tras el triunfo en el Monumental. Pero en el cierre del encuentro Sebastián Abreu se encargó de poner un freno a la euforia de Boca, que igualó 1 a 1 con Rosario Central y perdió la chance de quedar como escolta de Newell’s.

No había sido el mejor arranque para el conjunto de Carlos Bianchi, ya que la visita manejaba la pelota y había merodeado el área de Emanuel Trípodi. Sin embargo, en la primera aproximación el Xeneize no perdonó: tras una veloz salida de contra, Juan Sánchez Miño la jugó al medio para Gigliotti, quien amagó abrirla pero sacudió un derechazo rasante desde afuera del área que superó la estirada de Mauricio Caranta. El Puma convirtió los últimos cinco tantos de Boca en el certamen.

A pesar de la desventaja, los dirigidos por Miguel Ángel Russo no modificaron su propuesta y, más allá de algunos huecos que dejaron en el fondo, ofreció una buena imagen a lo largo de la etapa. Incluso contó con algunas aproximaciones, la más clara con un cabezazo de Franco Peppino que besó el palo izquierdo de Trípodi, luego de que Antonio Medina desconcertara a toda la defensa local, dejando pasar el balón entre sus piernas tras un centro desde la izquierda.

El descanso pareció haber desinflado a Central y en el arranque del complemento Boca empezó a marcar el pulso del juego. De contra, el local pudo haber ampliado con una corrida de Gigliotti, que giró a la salida del círculo central, dejó parada a la zaga rosarina, encaró hacia el arco y definió al cuerpo de Caranta. Más tarde la tranquilidad estuvo en el pie derecho de Román, pero, tras un elegante enganche, su remate desde el ángulo izquierdo del área rozó en Peppino y se fue al córner.

Sin embargo el Canalla no se dio por vencido. Sin la intensidad de la primera porción del encuentro, pero con la intención viva de hacerse amplio en ataque para penetrar la cerrada defensa local, tuvo una oportunidad clarísima para empardar a loa 20, cuando Carlos Luna metió un furioso cabezazo que manoteó Trípodi, rebotó en el poste derecho y en la espalda del arquero y fue rechazado in extremis por Claudio Pérez cuando arremetía Federico Carrizo para empujarla.

En el último cuarto de hora el equipo de Bianchi se replegó, entregó terreno y balón y Central lo puso en aprietos y terminó por provocarle un dolor de cabeza grande. Después de un intento de Hernán Encina que besó el ángulo izquierdo de Trípodi, unos cuantos centros que generaron zozobra y un cabezazo de Franco Niell en el palo, a los 43 Sebastián Abreu bajó de cabeza en el borde del área un pelotazo frontal, combinó con Diego Lagos y, tras un primer remate que rebotó en Nahuel Zárate, alcanzó a puntearla para dejar sin chances a Trípodi.

De esta manera, a Boca se le cortó una racha de 459 minutos sin recibir goles, le impidió sumar su tercera victoria al hilo y no pudo quedar como escolta de Newell’s, que ahora le lleva 6 vpuntos.

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