sábado, 3 de agosto de 2013

Arsenal rescató un punto ante Estudiantes

El regreso, con triunfo y más gloria aún, a Juan Sebastián Verón se le escapó en el penúltimo suspiro, debido a la mano de Jara que el árbitro Giannini juzgó intencional. Así, con el esfuerzo que se le reconoce permanentemente, empató Arsenal, que en la segunda mitad empujó a Estudiantes contra su arco y a puro centro confió siempre en que la igualdad no era utópica. Un minuto le alcanzó al colombiano Duván Zapata para ser el gran protagonista de la etapa inicial. Primero, mandando a la red -estirándose con la zurda- un disparo pifiado de Román Martínez, en la zona que debía estar Echeverría y que Nervo no alcanzó a fortalecer en la emergencia. Enseguida, enganchando frente a su marcador y sacando un derechazo que rozó el travesaño cuando Campestrini estaba en serias complicaciones. Tanto Estudiantes como Arsenal están transitando diferentes etapas de sus reconstrucciones. Los de La Plata, casi de modo obvio, dejándose conducir por Verón, que volvió al fútbol para ayudar en la obra. Arsenal, sin poder disimular la partida de individualidades decisivas como las de Lisandro López, el colombiano Carbonero, Benedetto y el Marciano Ortiz, confiando nuevamente en la capacidad del entrenador Gustavo Alfaro en edificar estructuras sólidas, con la fortaleza del conjunto como bandera. La rápida expulsión de Echeverría -duró 17 minutos en cancha porque un tackle deslizante lo eliminó del partido- cambió los planes de ambos. Alfaro excluyó a un medio campista (Montero) para que Casais completara la última línea de cuatro y así Arsenal resignó presencia en la zona del círculo central. Estudiantes, a partir de la superioridad numérica, creyó definitivamente en la
conducción de Verón, con esa capacidad que se le reconoce a la Brujita para tocar y pasar, para jugar y hacer jugar. Luego de que Giannini echara a Silva -doble amarilla con poco para discutir-, el equipo del Viaducto creció y con su especialidad, las jugadas con pelota detenida, inquietó a Rulli. Como sucedió con un cabezazo de Braghieri que exigió al joven arquero. Sobre el final de la primera mitad, cuando Arsenal mandaba señales de que el empate no le quedaba demasiado lejos, un tremendo derechazo de Jara rebotó en un poste, cuando Campestrini tenía nada por hacer. El ingreso de Goñi para reconfigurar la defensa hizo que se modificara el esquema inicial de Pellegrino: pasó de un 4-2-3-1 a un 4-4-1, siguiendo Zapata como única referencia en ataque. Arsenal eligió definitivamente la lucha y los centros para quebrar al rival y aunque los arqueros no sufrieron mayores dificultades, las acciones se desarrollaron mayoritariamente en campo visitante. Es verdad que los conducidos por Alfaro armaron un show del centro y que Verón no tuvo la gravitación de la primera verdad. También es cierto que el local produjo poco en ataque, sobre todo si se toma como referencia su superioridad en posesión del balón, y que a al visitante le faltó precisión y contundencia para el contraataque. Fue empate. Ninguno de los dos merecía algo más. El reparto de puntos esta vez fue equitativo.

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