martes, 11 de junio de 2013

Argentinos empató con San Lorenzo e Independiente todavía respira

Se aferró al puntito Argentinos. Que no lo salva, claro. Pero extiende su ventaja sobre Independiente a 6 puntos cuando restan 6 por disputar. Y si permanecer en Primera era un milagro para los rojos de Avellaneda, ahora sería una auténtica epopeya. No hubo revancha del '81 para San Lorenzo, por aquel 15 de agosto en el que los bichitos de La Paternal lo mandaron al descenso. Pero la bronca es por el resultado, que de todos modos lo clasifica a la Copa Sudamericana. Si debió haber un ganador en el Nuevo Gasómetro, ese tendría que haber sido el cuadro azulgrana.

Argentinos lo sostuvo con las manos de Nereo Fernández, casi impecable a excepción de un centro en el que salió al bulto en el primer tiempo. Había logrado el gol con una alta eficacia en su única llegada. Y después, se plantó con una marcada actitud para presionar y correr en una cancha de 110 metros de largo, por 70 de ancho. Argentinos terminó victoriosa una primera etapa en la que sintió que la posibilidad de quedarse en Primera no era una quimera.

San Lorenzo quiso tener el manejo de aquel primer tiempo, pero vivió en un dilema permanente. La sensibilidad y ráfagas de calidad muy espaciadas de Piatti, no alcanzaron para desequilibrar. El fervor desbordante de Kannemann en cada trabada, en cada pelota dividida, y la hiperactividad de Buffarini, tampoco. Así y todo, las jugadas más claras fueron locales.

Un zurdazo recto de Piatti que controló Nereo. Un cabezazo muy peligroso de Prósperi. Un bombazo de Buffarini que, otra vez, interceptó el arquero santafesino. Y un derechazo de Mercier que Fernández sacó por arriba del travesaño. En el medio de ese frenético viaje de ida al arco visitante, llegó el gol de Argentinos, a los 25 minutos: centro pasado de Nagüel que no llegó a interceptar Ibáñez y, media tijera de Lucas Rodríguez.

Todo un mérito para Argentinos hacer un gol. En especial, por esos tres ausentes que participaron en el golpazo que le pegaron a River en La Paternal: Anangonó en la Selección de Ecuador; Pablo Hernández, el más dotado, lesionado, y Gaspar Iñiguez relegado al banco. Apostando al piberío con el plan "jugamos cuando podemos, pero corremos siempre", sacó ventaja. Y en este esquema solidario, el Keko Villalva y Leandro Caruso, que saben lo que es irse a la B porque descendieron con River, fueron los abanderados de la presión.

Pizzi hizo dos cambios ferozmente ofensivos: Bordagaray y Alan Ruiz por Kalinski y Prósperi. Y San Lorenzo pasó a defender con tres hombres, Alvarado, Mercier -que dejó la mitad de la cancha- y Gentiletti, y se sumaron al ataque dos volantes laterales, Buffarini por derecha y Kannemann por izquierda. Entonces, Argentinos se empezó a tirar atrás. Tanto retrocedió que acabó defendiendo y jugando más cerca de Nereo que de Ibáñez. Y lo pagó con el empate.

Porque San Lorenzo encontró el 1 a 1 con un golazo del pibe Correa, que metió una diagonal de derecha a izquierda, desparramando defensores, y definió de zurda ante la desesperación de Nereo. Fue una jugada hermosa.

Antes de ese gol, Argentinos había perdido a Capurro, lesionado. Lo reemplazó Fabio Vázquez, quien se ubicó como volante interno. Y con la igualdad consumada, Caruso Lombardi sacrificó a un punta, Villalva, y le dio pista a Iñiguez, volante. Así, Argentinos cambió el 4-4-2 inicial por un 4-5-1 que marcaba una intención: el empate le cerraba por todos lados.

Después de los 25 minutos, amainó el dominio intenso de San Lorenzo. Tuvo el triunfo en los pies de Ruiz, pero su zurdazo se perdió muy cerca. Lo pudo ganar Argentinos, pero Caruso quiso eludir a Ibáñez y se fue de la cancha con pelota y todo. Y se repartieron los puntos. Aunque sólo uno haya quedado conforme.

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