sábado, 4 de mayo de 2013

San Lorenzo obtuvo una victoria que vale doble


El campo de juego estaba como la situación de ambos equipos en la tabla de promedios: incómodo, fangoso, un terreno que nadie quiere pisar. Comenzó mejor Quilmes, pero terminó más afirmado San Lorenzo, que se llevó una enorme victoria del estadio Centenario, estirando su racha como visitante a nueve partidos sin derrotas.


Quilmes se fue en ventaja tras el primer tiempo. Pero aunque no hubiese marcado goles, hubo una enorme diferencia de actitud entre ambos equipos. El local lo jugó como una verdadera final. En cambio San Lorenzo, sorprendido, casi no tuvo respuestas.


Juan Antonio Pizzi ubicó muchos volantes de juego. La intención era que el equipo llegue maniobrando, apostando a la nueva delantera con los pibes Gonzalo Verón y Angel Correa, aunque ninguno de los dos son delanteros netos. Eso se notó. Hubo intentos por manejar la pelota, hubo buenas maniobras en tres cuartos de cancha... pero sin profundidad. Es que Verón jugó siempre afuera del área grande y Correa es un típico enganche. Entonces, la visita no tenía un referente en el área rival.


En cambio, Quilmes tenía encendido a Martín Cauteruccio, quien siempre hace diferencia. Y a los 16 minutos guapeó una pelota ante la marca impasible de Gentiletti, alargó para Oberman por la derecha, Cachete sacó un centro al corazón del área chica, cabeceó Cobo, hubo un rebote y le quedó a Elizari, quien anotó el primer gol.


La diferencia estaba también en el juego de los rapiditos en una cancha pesada. Elizari y Oberman tenían al uruguayo como referencia en el área. Goñi y Mansilla se animaban por la izquierda, el lado débil de San Lorenzo porque Alvarado se sentía incómodo. La única aproximación del equipo de Pizzi en la primera parte fue un tiro libre de Navarro que Trípodi sacó muy atento con los puños. Después tuvo alguna aproximación más, pero sin criterio con la pelota. Quilmes se sentía cómodo con el 1-0, pero no supo rematar esa pequeña superioridad con otro gol.


Ni el más optimista de los hinchas de San Lorenzo imaginaba el cambio rotundo que sufrió el partido en la parte final. Buffarini, siempre sacrificado aunque había estado muy desordenado, empató a los 4 minutos con un derechazo de tres dedos furioso. Respondió Quilmes e Ibáñez tuvo una atajada clave tras un cabezazo de Mansilla. Luego, a los 16 minutos, la apuesta de Pizzi salió a la perfección: Correa habilitó a Verón, el pibe entró al área, quedó mano a mano con Trípodi y definió con un toque suave, de zurda, al palo izquierdo del arquero. Así, San Lorenzo pasaba de estar abajo de Quilmes en la tabla de promedios a seguir escalando posiciones en la tabla de la temporada, ubicación que por ahora le permite obtener un lugar en la próxima Copa Sudamericana.


Buffarini casi liquida el partido a los 26 minutos, tras un enorme pase del Pipi Romagnoli, quien recién había ingresado. El remate final del rubio volante pegó en el ángulo superior izquierdo cuando Trípodi ya había sido superado. A esta altura, San Lorenzo había mejorado en el juego y Quilmes era un manojo de nervios. Aquellos aplausos iniciales se transformaban en insultos porque el equipo no llegaba al área rival como para evitar una derrota que le agrega más complicaciones al futuro.

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