lunes, 6 de mayo de 2013

Boca y River empataron en un Superclásico trabado

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El Superclásico del fútbol argentino terminó con más tristezas que alegría. En La Bombonera empataron 1-1, en un partido interrumpido en más de una ocasión por las cargadas de los hinchas locales y por la pirotecnia. Al margen, el resultado no le sirve ni a River, que dejó pasar la chance de acercarse a la punta, ni a Boca, que acumula 11 encuentros sin ganar, la racha más larga de su historia en torneos locales.

Lo mejor que tuvo el partido fue el primer tiempo. River no le dio tiempo a Boca de acomodarse y los 43 segundos ya lo tiró a la lona con un golpazo, el más rápido en la historia del Superclásico. Juan Iturbe rompió en la puerta del área, Guillermo Burdisso quiso recuperar y en su intento por rechazar le entregó la pelota a Carlos Sánchez que estaba por derecha. El uruguayo, sin dudar, se acomodó y sacó un centro perfecto y quien se infiltró entre Caruzzo y Nahuel Zárate para cabecear fue Lanzini. Frentazo cruzado y gol millonario en el amanecer del partido.

El sacudón del arranque cambió los planes del partido. Porque River se sacó de encima la presión de salir a ganar y Ramón tuvo que ponerse a pensar en cómo aguantar a un Boca que golpeado iba a salir a buscar el empate. La idea de Bianchi fue quizás la que menos se modificaba. Boca ya de arranque se había propuesto salir a buscarlo, aunque su defensa le mezcló los papeles y le puso muchísimo peso a una mochila que ya venía cargada.

Con ese panorama, el local salió a presionar más arriba y River tuvo que refugiarse. Pero Boca, jugando en campo contrario, comenzó a regalar el fondo para el beneficio millonario. Iturbe intentó aprovecharlo, pero aunque llegó al fondo, Funes Mori se escondió detrás de un defensor y la pelota viajó hasta sus pies. El mellizo también, pero Orion estuvo atento tras un remate desde la puerta del área.

¿Más? Sí. A los 33, Leonel Vangioni lanzó un tiro libre a la barrera local, pero el rebote quedó en los pies del propio Funes Mori, quien remató apenas por arriba del travesaño Y a los 34, Carlos Sánchez también quedó de frente al arquero sin resistencia y quiso colocarla por encima de Orion, pero el toque perdió dirección y se fue desviado.

Pero todas esas chances River no las supo aprovechar y Boca, en la primera de peligro, pegó tan fuerte como Lanzini. A los 39, Walter Erviti ensayó una muy buena maniobra en el área rival para darle un pase a Santiago Silva, que marcado y todo la tocó cruzada y marcó el 1-1, también inesperado, pero ahora para Ramón y sus dirigidos.

El segundo tiempo no iba a tener nada de lo que tuvo el primero. Ni goles, ni emoción. El partido se hizo parejo y las chances abundaron. Los protagonistas pasaron a ser los de afuera. Primero Ramón Díaz, expulsado por Germán Delfino, contestándole a los hinchas que le gritaban “Vos sos de la B”. Después, los violentos locales, que pararon el encuentro con bengalas de humo y barras trepados al alambrado vestidos de fantasmas con una “B” y los colores de River.

Sobre el final, después de una segunda interrupción del encuentro por una bengala que cayó detrás del arquero Barovero, Boca casi lo gana en un corner. Evangelista la tocó en el primer palo y el arquero evitó el gol con buenos reflejos. Después, sólo iba a haber tiempo para que Delfino expulsara a Burdisso. Así se fue un triste Superclásico, donde el fútbol volvió a quedar en segundo plano. Mientras, siguen ganando los violentos.

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