miércoles, 6 de marzo de 2013

Newell's tropezó con la U


Ese contorno de partido decisivo, con sensación de fiesta, merecía otro desenlace. El Newell's del marco fue mejor que el Newell's del cuadro. La expectativa enorme se deshizo ante una actuación con altibajos, y un resultado que daña la autoestima y lastima las posibilidades en la Copa Libertadores, esa prioridad del primer semestre de 2013. Una victoria, dos derrotas sucesivas, tres puntos, muchas preocupaciones. Ese es el escenario del equipo de Gerardo Martino, luego de su tropiezo ante la Universidad de Chile. Ese que su gente -la del contorno para el aplauso- no se imaginaba. Y ahora padece...

No le alcanzó con Ignacio Scocco. El delantero es, en estos días de vaivenes, el que le da vida a un Newell's sin el rendimiento del semestre anterior. Ese golazo de tiro libre, en la última jugada a fondo del primer tiempo, mucho se pareció a un rescate. Ese derechazo resultó dos cosas: una sorpresa -todos esperaban el centro- y una confirmación. "Estamos como estamos porque cuando hay algún inconveniente aparece Scocco y la clava contra un palo", había dicho -palabras más, palabras menos- Gerardo Martino, tras la victoria frente a Independiente, en Avellaneda. Realidad en estado puro.

Antes de ese gol, Universidad de Chile había sido mejor. Con un detalle sintomático: se pareció mucho a la mejor versión ofrecida por el Newell's del Tata en días no tan lejanos. Orden, dinámica, presión, promesa de precisión en velocidad. Y no se trata de una casualidad, seguro: cuando Martino era el capitán en los días de Marcelo Bielsa, compartía su habitación de la concentración con Darío Franco, el ahora entrenador de La U. En aquellos días nacieron sus inquietudes de técnicos.

El partido tuvo otro protagonista de sangre rojinegra: Guillermo Marino. Como Franco, antes del encuentro, lo hicieron socio honorario del club del Parque Independencia. Durante el desarrollo se transformó en un espejo de su equipo: impecable en el manejo de la pelota, intenso para recuperarla, inteligente para ocupar los espacios convenientes. Y también contundente: en la primera oportunidad que tuvo, a los tres minutos, definió como un crack para poner el 1-0, luego de una buena jugada colectiva.

Trece minutos después de esa ventaja, en un contraataque, el equipo chileno demostró que tiene argumentos varios para asomarse a la clasificación en este grupo: corrida de Ubilla, infracción de Milton Casco. Penal. Pateó Charles Aranguiz, al medio, fuerte. Gol. Dos a cero.
Ya en el segundo tiempo, Newell's hizo lo que su necesidad obligaba: fue a buscar. Intentó siempre; llegó poco. Probó con cambios desde el banco. Tampoco pudo. Fue dueño de la pelota y del terreno de juego. Pero careció de profundidad. Su fútbol llegó hasta tres cuartos. Luego fue confusión primero y desesperación en los últimos minutos. Así hasta ese final que lo encontró vencido. Y preocupado, sobre todo.

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