martes, 19 de marzo de 2013

All Boys volvió a festejar


All Boys sigue de fiesta. El viernes celebró sus cien años de existencia. Y anoche volvió a la victoria ganándole por 2 a 1 a Atlético de Rafaela, en Floresta. Un triunfazo. Para que el barrio no deje de sonreír. Para que sus hinchas puedan seguir paseando orgullosos de este equipo de Pepe Romero que nunca les pinchó el globo. En el Islas Malvinas, en el mismo reducto donde cayó de rodillas Boca hace un mes, All Boys fue confiable y efectivo, pero terminó apretado.

El tiempo de trabajo, sin dudas, reduce el margen de error. Y mejora la puntería. All Boys, que está armadito, y que tiene una estructura sólida, tuvo olfato, supo aprovechar su momento, y golpeó con la dureza de un noqueador. Tuvo dos minutos de gloria. Y lo mandó a la lona a este Atlético de Rafaela, que se volvió a Santa Fe con la preocupación de ver cómo le pasan las fechas con el temor de los promedios acechándolo cada vez más.

Decir que el partido fue bueno es una visión que, lógicamente, omite los primeros veinte minutos. Como si se estuvieran estudiando, en el arranque ninguno logró generar peligro. Parecía que jugaban sin arcos. Y eso que los dos salieron a jugar con enganche, algo poco usual en este fútbol argentino.

Esa intención de los dos no garantizó el juego fluido. Porque Grazzini y Montoya aparecieron en cuenta gotas en los primeros minutos. Las bandas no se usaban. Y todo quedaba trabado en la mitad de la cancha. Para colmo, el campo de juego, aún dañado por los festejos del centenario del local, no ayudaba en lo más mínimo.

En esa jungla de piernas que era el mediocampo, All Boys se las ingenió para llegar. Primero con Vildozo, que cabeceó al travesaño. Y después con Fredrich, que sacó un remate fortísimo que Sara envío al córner. Había olor a gol. Y no tardó en llegar. Vildozo, el Angel del gol, vólo en el área, metió un testazo furibundo, imposible para Sara. Vildozo, como si estuviese jugando en el teatro de los sueños, estuvo enchufado y agrandó la fiesta.

No alcanzó a sacar del medio Rafaela y All Boys lo volvió a abofetear. Borghello por una noche tuvo destellos de aquel que deslumbró en Newell's. Captó una sistencia de Soto, abrió el pie, y la puso junto a un palo: golazo. Aun así, ni dos goles lo hicieron reaccionar a Rafaela, porque enseguida Montoya y Vildozo tuvieron el tercero pero Sara se los impidió dos veces.

Sobre el final de la primera parte, Rafaela avisó. Pero le faltó claridad. Y fortuna. Porque Eduardo Domínguez estrelló un tiro en el travesaño, y en el rebote, Federico González no la pudo empujar. Esa imagen fue la que se vio en el complemento.

Burruchaga movió el banco. Y Rafaela se despertó. Grazzini fue el conductor de los ataques. Y All Boys, relajado, se metió atrás. Fue así como Fernando Sánchez la tocó con la mano en el área (vio la roja por doble amarilla) y Eluchans descontó de penal.
En los veinte minutos finales, Rafaela lució otra cara: presionó y presionó. A Grazzini lo bajaron en el área. Se revolcó del dolor del patadón que le pegó Ferrari. Pero Vigliano apeló al "siga, siga". El epílogo opacó en algo a All Boys. Y aclaró lo de Rafaela, que no pudo y acumula cinco partidos sin ganar (2 derrotas y 3 empates). La matemática es contundente: All Boys sabe cómo hacer los deberes.

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