martes, 27 de noviembre de 2012

Quilmes sólo suma preocupación


Arsenal fue a jugar a casa de Quilmes como si se tratara de un cruce más importante que un clásico, ganó el duelo y sus jugadores terminaron festejando intensamente con su gente. Quilmes fue todo lo contrario: cumplió el sexto encuentro sin victorias -tres empates y otras tantas derrotas- y no sólo continúa en descenso directo sino que parece hundirse cada fecha más.

Quilmes empezó apuradísimo su cruce contra Arsenal, como queriéndose recuperar rápidamente de la goleada (0-4) que Racing le infligió en la fecha pasada. Arsenal, por su parte, mostrando su serenidad habitual, no exenta de orden y firmeza.

El equipo de Omar De Felippe construyó cuatro llegadas de cierto peligro, pero no convirtió. Y a continuación de un tiro de esquina a favor, con la pelota volando por el segundo palo, sin que Lema pudiera cabecear porque se entretuvo más en la lucha personal con su custodio, los de Sarandí llegaron a la apertura del marcador con un contraataque fantástico. Zelaya habilitó a Caffa, el zurdo asistió al Marciano Ortíz y de quien su técnico Alfaro asegura que “es nuestro enganche” salió un toque preciso que perforó el achique de Trípodi.

Si la desventaja conmovió al local, dos minutos después llegó el golpe que lo derribó. De pelota parada, como ya es uso y costumbre, la pelota cruzó el área y Braghieri cabeceó cruzado, como habitualmente lo hace su compañero Lisandro López.

El partido empezó a jugarse en el terreno que más le place a Arsenal. Con las dos líneas de cuatro en su campo y mucho espacio arriba para aprovechar las grietas que abría la desesperación del rival. Quilmes, por el contrario, lucía conmovido por el resultado y confundido por su situación.

De la nada, el local encontró el descuento. Mansilla buscó a Diz con un centro, Braghieri no coordinó el bloqueo del delantero con Campestrini y después de un toque imperfecto del defensor, el atacante la metió arriba.

Que Quilmes debía cambiar no quedaba ninguna duda. Será por eso que De Felippe disparó las tres variantes permitidas en 24 minutos. Con Mandarino fortaleció el ala derecha de la mitad de la cancha, con el pibe Elizari pretendió ser más ofensivo que con Leandro Díaz y con Telechea por Lima no sólo pasó a defender con tres sino que empezó a atacar con un trío de delanteros.Sin embargo, poco hizo cerca del arco de Campestrini, salvo una llegada clara de Cauteruccio y esa jugada encabezada por Mandarino, cerca del final, cuando entre el volante y Diz anduvieron merodeando la igualdad.

Como los de Alfaro se dieron cuenta que el negocio estaba en complicar los caminos de acceso a Campestrini, la mayor cantidad de energías se dedicaron a marcar, a bloquear y a rechazar. Así y todo, Trípodi se quedó con una aparición inquietante de Zelaya y un roce de Lema con Carbonero que Lunati pudo haber sancionado como penal.

De cierre, una conclusión que se da bastante seguido: entre un equipo apurado y desordenado y otro que es un canto al orden y la serenidad, generalmente se impone el segundo. Por eso, simplemente, Arsenal dio cuenta de su rival.

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