jueves, 15 de noviembre de 2012

A River le faltó el gol ante Rafaela


No hubo ningún otro partido en este torneo en el que River fuera tan superior a su rival. Ni tampoco hubo otro en el que haya generado tantas situaciones de gol como el de anoche. Sin embargo, no tuvo la contundencia que por caso había mostrado en las goleadas ante Arsenal y Godoy Cruz. Y el empate sin goles lo terminó castigando por dos razones: mereció la victoria y exhibió una mejoría en su juego, algo que la gente le viene reclamando desde hace ratos a Matías Almeyda.

La cancha de Atlético de Rafaela es la más chica de todas las de Primera División. Las medialunas y la mitad de la cancha están tan cerca entre sí que cualquier rebote, y ni hablar de un pase bien dado, puede instalar inesperadamente una sensación de peligro. River supo adaptarse a esta circunstancia: jugó como pedía el partido y se fue al descanso con la inequivoca sensación de que merecía más que un 0 a 0.

¿Que pedía el partido? Concentración absoluta y capacidad para llegar a los anticipos. Con eso, y una fuerte convicción para ir tras la victoria, a River le fue suficiente para ejercer un dominio en el desarrollo, en especial a partir del primer cuarto de hora de juego.

Porque luego de esos quince minutos iniciales, parejos y de ida y vuelta River lo presionó, lo ahogó y con el empuje de Ponzio y Sánchez más la movilidad constante y la rotación de sus delanteros estuvo cerca de la apertura.

Guillermo Sara fue el punto más alto de Atlético por el mano a mano que le tapó a Mora, por la peligrosa entrada que le ahogó a Funes Mori y porque también ganó ante Sánchez y frente a otra llegada de Mora. Y, sobre el final, un rechazo de Ponzio desde el círculo central casi se le mete por arriba.

Atlético arrancó con ímpetu y voluntad ofensiva, pero de a poco comenzó a cometer errores individuales que le hicieron perder rápido la pelota y que aquellas tapadas de Vega, ante un tiro lejano de Ferro y frente a una entrada del inquieto Jonathan López parecieran parte de un partido lejano en el tiempo. Atlético generó peligro sólo al principio y después se desinfló a medida que River lo hizo sentir incómodo en el juego.

El segundo tiempo pareció una prolongación de la última media hora del primero. Porque River siguió buscando y buscando y entre Ponzio y Sánchez se cansaron de ganarle la espalda a los volantes locales. Pero el problema de River fue que falló una y otra vez en la definición. Un tiro de Sánchez salió cruzado, Sara le alcanzó a mandar al córner cuando Mercado llegó hasta el fondo y tiró un centro atrás casi entrando al área chica, un cabezazo de Luna salió desviado. Y un disparo de Sánchez casi desde la puerta del área chica se fue por arriba del travesaño luego de que Germán Delfino ignorara un penal por un empujón a Mora, así como en la etapa inicial había dejado pasar una falta dentro del área de González Pirez a Jonathan López por un offside que no existió.

Atlético siguió sin encontrarle la vuelta al desarrollo, pero sobre los 24 minutos, y aprovechando que River le ofrecía espacios en su afán por buscar el triunfo, un tiro de media distancia de Ferro se perdió apenas al lado del palo derecho.

Matías Almeyda intentó con los ingresos de Manuel Lanzini y Daniel Villalva, pero al final River pareció quedarse sin resto físico y en el cierre ya Atlético no pasó al ataque por los apremios anteriores. River sumó un sólo punto en Rafaela y se fue con la sensación de que perdió dos.

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