sábado, 7 de abril de 2012

Vélez igualó con Independiente y se quedó sin punta


Fue un empate que no les cambió el escenario. Ni las prioridades. Vélez no se trepó a la punta, pero ya tiene puesta la cabeza en su principal objetivo de este semestre, la Copa Libertadores: el miércoles enfrentará a las Chivas de Guadalajara, en México.


Independiente le agregó un punto a su mejoría leve, pero sabe que lo más importante está por venir: la fecha que viene enfrentará a Racing, en el Libertadores de América. Y así se presentaron y jugaron: mirando de reojo al futuro.


Independiente llegó al José Amalfitani con un plan: evitar que Vélez se pareciera a ese Vélez capaz de acumular muchos puntos y más elogios. El aspecto central de esa búsqueda defensiva estaba ubicado en el mediocampo: Cristian Díaz decidió superpoblar esa zona -por momentos, jugó con cinco mediocampistas, todos bien juntos- para restarle fluidez al traslado y a las pequeñas sociedades del rival. Lo consiguió en el primer tramo del partido. No sólo por ese gol que fue un golpe inicial y duro para Vélez (centro de Villafañez, aparición del Malevo Ferreyra, mil dudas defensivas y toque al gol de Parra), sino también porque el equipo de Gareca no tenía su habitual volumen de juego.


Pero Independiente no pudo darle continuidad a ese momento del partido. Y Vélez, que tiene con qué resolver situaciones complicadas, salió del aprieto con un gol de Lucas Pratto (hizo su primer tanto para Vélez en el Clausura tras un pase desde el piso de Augusto Fernández) y con cierta recuperación de su capacidad para juntar a los más hábiles en territorio ajeno. Así, Vélez dejó de lado los pelotazos y comenzó a generar con la sorpresa que ofrece Augusto Fernández, con la precisión de Canteros, con la salida por afuera de los laterales. Llegó más y mejor, entonces. Y pudo haberse puesto en ventaja. Jugando de ese modo, llegó al descanso con la sensación de haber terminado el primer tiempo con una mejor imagen, más entero y con mejores perspectivas.


De todos modos, ya en el segundo tiempo, el partido comenzó a ingresar en un terreno neutro. Independiente se ordenó, recortó caminos, consiguió dividirle la posesión a Vélez y evitó que el equipo de Gareca jugara cerca de Adrián Gabbarini. Al visitante, también en ese tramo, le faltaba completar su libreto con la otra parte: la del juego ofensivo.


Se hizo parejo, en consecuencia. Y mientras Independiente recibía un par de malas noticias (la amonestación de Tuzzio, quien no jugará ante Racing; y la salida por lesión de Fredes, quien está en duda para el clásico), Vélez hacía sus últimas apuestas con el ingreso de Juan Manuel Martínez. Y en ese segundo tiempo en el que se perdió intensidad y no se ganó en juego, ninguno de los dos pudo encontrar el camino para abrazar la victoria. Estuvo más cerca Vélez, por su constancia, por su ambición, por ese cabezazo de Obolo en el travesaño. Pero no le alcanzó. Igual, cuando el árbitro indicó el final, los dos ya estaban pensando en otra cosa...

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