lunes, 2 de abril de 2012

Boca goleó a Estudiantes y se adueñó de la punta con un Silva brillante

Un jugador a la medida de Boca. Santiago Silva irrumpió en el equipo de Julio César Falcioni con su faceta más destacada: el gol. Tardó 727 minutos el Pelado en gritar su primer tanto con la camiseta de su nuevo club, pero llegó justo en el partido en el que él mismo lo había presagiado. En La Plata, ante Estudiantes, Silva sacó un derechazo al segundo palo tras capturar un rebote en el área e instaló el 1-0 para Boca en el Unico, a los 8 minutos. Así lo había anunciado el uruguayo tras el empate de la semana pasada por 2-2 ante Lanús en la Bombonera.


Y con ese gol hizo añicos las aspiraciones de Estudiantes, que llegaba al duelo con el último campeón con un invicto de 12 partidos, en la cima y con su emblema, Juan Sebastián Verón, recuperado de una lesión en el tobillo derecho y tras cuatro partidos sin acción. Las ilusiones del Pincha se estrellaron contra la pelada de Silva.


Boca volvió a ser el Boca sólido en defensa y letal en ataque. Con la ventaja antes de los 10 minutos interpretó el personaje que mejor le cabe: se cerró atrás y lastimó de contra; con mucha presión sobre Verón. Y es que enseguida aumentó la ventaja, cuando Estudiantes todavía estaba aturdido por el cimbronazo que significó el gol del uruguayo Silva.


A los 22, Verón intentó salir jugando con Matías Sánchez, pero Somoza interceptó el pase, la pelota quedó para el Pochi Chávez. Desábato tuvo que salir desde el fondo y el Pochi descargó para la derecha, para la entrada de Pablo Ledesma. El volante le pegó cruzado, de primera y decretó el 2-0. Se bajó la persiana del partido.


Lo demás estuvo de más. Apenas un tiro libre en el travesaño de Verón inquietó a Agustín Orion. Apenas eso. En el inicio del complemento, Cvitanich le tuvo que dejar su lugar a Pablo Mouche con un golpe en el tobillo izquierdo. Pero Boca mantuvo su 4-3-1-2 inalterable. Franco Sosa y Sánchez Miño cerraron los laterales, Schiavi e Insaurralde neutralizaron a Mauro Boselli (la primera vez que enfrentaba a su ex club). Ledesma-Somoza-Erviti fueron una pared en el medio. Chávez resolvió con criterio la ausencia de Juan Román Riquelme. Y adelante Santiago Silva fue la luz que iluminó el camino.


El pelado aguantó todo lo que le tiraron. Gritó, ordenó, gesticuló. Le dio indicaciones a Mouche cuando reemplazó a Cvitanich. Y a los 22, otra vez se disfrazó de Román para regalar una asistencia perfecta y definir el partido. Como ante Arsenal por la Copa (taco para Riquelme y pase a lo Ronaldinho para Sánchez Miño), el Pelado juntó marcas y metió un pase entre líneas delicioso para Mouche. Cara a cara con Mariano Andújar, el zurdo no falló: definición al segundo palo para instala un 3-0 lapidario. El resto le sobró al partido.


Boca le ganó por nocaut a Estudiantes. Se trepó a lo más alto de la tabla, con 17 puntos (uno más que Newell's, el único escolta) y encontró en Silva a un goleador hecho a la medida. Huevo, carisma y calidad. Y encima se le abrió el arco...

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