miércoles, 7 de marzo de 2012

River no tuvo inconvenientes para meterse en octavos de final

En camino. Así anda este River. Intentando por todos los medios volver a ser el que fue. Es cierto que su prioridad es regresar cuanto antes a la categoría vip. Pero, mientras está en plena lucha, se da el gusto de avanzar en la Copa Argentina. Y, en una de ésas, además de lograr el tan ansiado ascenso a la A, se le puede hacer relidad el sueño de Matías Almeyda de verse las caras con Boca en la final de este torneo. Ayer hizo la diferencia en el segundo tiempo y dejó atrás a Sportivo Belgrano de San Francisco, un rival entusiasta pero modesto. Y ahora espera en octavos al ganador entre Quilmes y Atlanta.

En el primer tiempo, River insinuó más de lo que concretó. De movida fue y buscó tirarle toda su chapa encima al equipo del Torneo Argentino A. Pero sólo logró establecer una supremacía clara en los cinco minutos iniciales. Después se fue desinflando y permitió que el primer tiempo se consumiera con la sensación de que el juego había sido más bien equilibrado.

Si River salió a intentar pasar por arriba a su rival, todo lo contrario ocurrió con Sportivo Belgrano. Que pareció arrancar con temores, pero que a medida que se fue dando cuenta de que podía, le dio algunos sustos a River.

En esos primeros minutos donde River mostró su mejor cara, la presencia de Daniel Villalva -ubicado como una suerte de enganche recostado sobre la izquierda- complicó al equipo cordobés. El Keko hizo una buena jugada en la que habilitó a Rogelio Funes Mori, cuyo remate cruzado fue tapado por Rodrigo Barucco. David Trezeguet primero y Martín Aguirre después fueron en busca del rebote, pero entre el arquero y los centrales lograron conjurar la situación. Enseguida, Aguirre mandó un centro, Trezeguet la paró de pecho y Barucco se quedó con su volea.

Con sacrificio y con un Luciano Mazzina voluntarioso, Sportivo Belgrano empezó a emparejar el desarrollo. Juan Pablo Francia mostró algunas pizcas de talento, pero su juego era intermitente.

Pasados los 30 minutos quedó en evidencia que a River le sobraba un cinco. Ledesma y Domingo parecían una multitud en un equipo que necesitaba más juego que marca. Recién a los 33, un buen remate de Funes Mori fue desviado al córner por el arquero.

Despojado de los nervios iniciales, Sportivo Belgrano se adelantó unos metros y de a poco comenzó a animarse. Y el fondo de River pasó por tres situaciones de zozobra: un cabezazo cruzado de Juan Pablo Vojvoda, un tiro libre de Francia que Leandro Chichizola alcanzó a manotear al córner cuando parecía que se le metía y un remate apenas desviado de Ezequiel Barrionuevo en un contragolpe que tomó mal parado a River.

A River le seguía costando en el segundo tiempo, pero Aguirre abrió la cuenta a los 15 con un golazo (pecho y zurdazo alto) y a partir de entonces la superioridad entre un equipo y otro resultó enorme. Pudo haber goleado River, pero un par de imperfecciones de Trezeguet en la definición y las manos de Barucco se lo impidieron. El segundo llegó recién a los 39, cuando Rogelio Funes Mori resolvió muy bien un contraataque que él mismo inició en campo de River. Un River que, al final, no dejó ninguna duda.

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