domingo, 9 de octubre de 2011

"Tuve una semana perfecta"


Me llevé la pelota a mi casa de recuerdo”. Es Gonzalo Higuaín el que se confiesa como un niño, casi con vergüenza, como si en lugar de haberse llevado la pelota del partido del estadio Monumental después de sus tres goles a Chile, se hubiese robado un caramelo de un kiosko de Palermo, allí donde solía despuntar el vicio deshilachando redes. Se ríe, y le dice a Clarín que “necesitaba un partido así para ganar confianza otra vez”. De lo que habla el ex River se resume en los cuatro meses de recuperación por su operación de hernia discal que le costaron la titularidad en el Real Madrid y en la Selección Argentina.
Por eso reconoce que “ahora valoro cada momento. Vine de una lesión complicada e intento volver al nivel que tenía antes”, aunque cuesta pensar que puede hacer las cosas aún mejor de lo que hizo en la noche del viernes. El, igual, admite que “disfruté más la asistencia a Messi que mis tres goles, porque a Lio se le venía negando y todos queríamos ayudarlo para cortar la mala racha”.
Está a la vista que pese a estar en la vereda opuesta en la Liga de España, la construcción genética para el fútbol de la nueva Selección se traza desde los rasgos que comparte con la Pulga. “Jugar al lado de Messi es muy sencillo. Nos entendimos muy bien y la verdad es que es un placer estar a su lado”, remarcó. 
Y esa sociedad del gol es, tal vez, el punto más destacado que se le puede reconoce al Pipita. Porque seguir el ritmo a velocidad luz de lo que piensa la cabecita de Leo al momento de jugar cada pelota es aún más difícil que elegir el lugar para definir en el mano a mano frente al arquero. Higuaín lo entiende, por eso no duda en resaltar que “tanto con Angel (Di María) como con “Lio” (Messi) nos sentimos muy bien cada vez que atacamos porque tuvimos más espacio para explotar la velocidad de todos. Me sentí cómodo con este esquema, esa es mi posición preferida, aunque el dibujo táctico en sí es distinto al que usamos en el Real Madrid”. 
Sus estadísticas también lo definen. A esta altura, con 19 partidos jugados y 13 goles convertidos, igualó el promedio de gol (0,68) que tenía Batistuta (hasta hoy el máximo goleador de la Selección) con la misma cantidad de encuentros disputados, aunque él cuenta con una ventaja clave: tiene 23 años y muchos goles más por dar.
En cuanto a lo que le dejó el partido ante Chile, Higuaín analiza que “la Argentina explotó muy bien los huecos en los metros finales. Pero también quiero destacar lo que produjo Angel (Di María), que fue muy importante en ataque”. El elogio encuentra explicación en las dos asistencias que le dio su compañero merengue. La otra, la de Messi para su tercer gol, él prefiere describirla ante Clarín como “una sutileza y una muestra de compañerismo, porque Lio podía haber definido y eligió pasármela”.
Con seis goles en seis días porque venía de hacerle tres al Español por la Liga, el Pipita dice que “tuve una semana perfecta”, pero no se anima a elegir cuál fue su mejor gol. Para ello, aplica la lógica de aquellos que sólo piensan en que la pelota toque la red: “Hacer un gol de taco o empujarla abajo del arco vale uno igual”. 
El cierre es con una mirada a futuro. “Esto recién empieza, pero era bueno arrancar con el pie derecho por cómo veníamos. Estamos felices”. Su cara, como la de un nene, lo refleja. Y claro, si tiene una pelota nueva para jugar y muchas redes más por deshilachar.

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