domingo, 16 de octubre de 2011

River mantuvo el invicto y la punta en Córdoba


Presagió un 2-0 para La Gloria el entrenador Darío Franco. De la escuela de Marcelo Bielsa fue con un 3-3-1-3. Tres delanteros para vulnerar el sólido 4-4-2 de Matías Almeyda. El goleador Paulo Dybala, Diego Lagos y López Macri. Quiso sorprender desde el inicio el local. Y a los 15 segundos ya había rematado (muy desviado) al arco de Chichizola. Y también de entrada, Lucas Ocampos, puso el balón bajo su suela.
El once de River marcó la diferencia entre un equipo y otro en el primer tiempo. Porque River fue más que la Gloria y mereció marcar al menos un gol. A los 5, Ocampos deja en el camino a Gagliardi contra el banderín del córner izquierdo con una calesita perfecta. El centro y Carlos Sánchez que no llega a definir. El primer grito atragantado para la mitad del estadio. Pero enseguida respondió Instituto, con un desborde de López Macri, el centro atrás para Lagos y la mala definición del delantero ex Lanús que Chichizola desvió al tiro de esquina. Dos claras de entrada.
Después de los 15, el partido se achanchó. Empezaron las faltas en el medio. Y las discusiones. Barsottini que lo levanta por el aire a Cavenaghi, que un minuto antes le había quitado con plancha un balón a Coronel. En la parte final del primer tiempo River demostró su superioridad, a pesar de sufrir en el fondo con los pases defectuosos de Cirigliano primero y Maidana después para el arquero.
A los 28, Aguirre presiona y le gana a Barsottini. Se mete en el área, centro atrás y Damiani le ahoga el grito a Cavenaghi. Dos más tarde, otra vez Ocampos desequilibra sobre Gagliardi, esta vez por derecha. Remate-centro que encontró la rodilla de Cavenaghi, casi adentro del arco. Pero la pelota estalló contra el travesaño y dejó el marcador en cero. Instituto estaba perdido y encima perdía a Coronel, su organizador, por una molestia. En su lugar, Encina intentaba convertirse en el eje de un equipo que necesitaba mejorar en el segundo tiempo para poder dar el zarpazo a la punta.
Andrés Ríos se levanta, gira, derechazo, desvío y palo. Responde el local. Barsottini anticipa en el medio, corta, habilita a Dybala. Zurdazo y palo. Todo en 7 minutos. El partido prometía goles. Y fue parejo hasta los 23, cuando Erpen vio la roja en la mano del árbitro Delfino. Instituto se quedó con uno menos para jugar la segunda mitad del complemento. Y ya nada fue lo mismo.
River asumió su rol de protagonista. Y Almeyda fue consecuente con esa condición: puso a Villalva por Aguirre y River se fue al ataque por el gol que le diera el triunfo y estirara su ventaja en la punta. Lo buscó con pocas ideas y con la pólvora mojada. Porque empujó, presionó y acorraló a su rival. Pero nunca dejó mano a mano a un delantero con el arquero Chiarini.
Al final fue 0-0. River mantuvo el invicto y la punta. Un punto positivo, un empate que pudo ser victoria. Un paso más para el Millonario en su camino de regreso a la Primera División.

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