lunes, 3 de octubre de 2011

Boca se hace invencible y está cada vez más lejos


Necesitaba un triunfo ante Tigre en La Bombonera para escaparse en la punta de la tabla del Apertura. El empate de Racing ante Independiente le permitía al equipo que conduce Falcioni a estirar su ventaja a cinco puntos sobre Atlético de Rafaela, el nuevo escolta, y a seis de La Academia, tercero. ¿Cómo intentó lograrlo?
El Tigre de Rodolfo Arruabarrena juega parecido a Boca. Un3-4-1-2 con Castaño y Román Martínez en el doble cinco, Gastón Díaz por derecha, Leone por izquierda; Morales como enganche y Luma y Maggiolo arriba. Similar al 4-3-1-2del local con Clemente sumándose a la línea de volantes para atacar (como Gastón Díaz se suma a los defensores para formar una línea de 4), con Erviti inclinado a la izquierda pero cerca de Erbes (el reemplazante del suspendido Somoza), Rivero por derecha; Riquelme; Viatri y Mouche.
Siempre había una marca en el juego de los espejos. Castaño con Román; Erbes con Morales. Insaurralde con Maggiolo; Blengio con Viatri. Gastón Díaz con Clemente; Rivero con Leone. Y así... En ese escenario el que más sufrió fue Boca, que extrañó a Somoza y se notó que le faltaba presencia en el medio.
¿A qué jugó Boca? A generar faltas cerca del arco del conocido Javi García. Y a que la pegada de Román fuera certera. Y a que el viento jugara su papel. A que Schiavi o Viatri ganaran de arriba. Dentro de ese marco, cuadrado, perfecto; la diferencia la marcó una jugada fuera del libreto. A los 13, Riquelme mandó a todos al área con un tiro libre en la ¡mitad de la cancha! Allí fueron todos los tanques, que se inclinaron sobre la izquierda para el ataque, en el área de García. Román tocó para la derecha, a ras del piso, para Rivero, que se metió al área a toda velocidad y sacó el derechazo cruzado que dio en Castaño e infló la red: 1 a 0. Y nada más. Además del gol, casi no hubo otras situaciones.
Lo único que cambiaron Boca y Tigre para el segundo tiempo fueron los arcos que ocuparon. Aceleró en el comienzo el local para convertir el segundo y liquidar el partido. Tuvo el gol en un remate de Riquelme que García tapó con rebote, y en los pies de Mouche que, apurado, le pegó con furia a la parte de afuera de la red. También en una pared Román-Mouche, que el diez no llegó a definir. Y no mucho más…
Boca dominó la pelota, casi siempre sobre la izquierda, con Román, Erviti, Clemente y Mouche. Pero nunca pudo ser profundo, y si lo lograba parecía que los de amarillo (jugó con la alternativa) lo hacían cegados de cansancio.
Carrasco por Leone, Galmarini por Díaz y Botta por Morales. Y nada, Tigre chocó con esa pared que forman Schiavi e Insaurralde que a lo que pasa le pegan de punta y para arriba. Lejos, bien lejos. O afuera, bien afuera. Ni sufrió ni hizo sufrir.Ganó Boca, sumó de a tres, extendió su invicto a 20 partidos, sólo recibió dos goles en el Apertura y es el único líder a cinco puntos de Atlético de Rafaela.  

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