lunes, 19 de septiembre de 2011

Racing empato y se quedo con sabor amargo


Si es cierto que diez años son nada para esos hinchas de Racing que pasaron treinta y cinco sin poder gritar campeón, mucho menos deberían ponerse nerviosos por noventa minutos. Sin embargo, anoche, se dejó pasar una gran oportunidad de cara a ese título que es esquivo desde 2001. Por el resultado, claro. Pero, además, el desarrollo entregó otra sensación: Diego Simeone no está aprovechando a fondo la materia prima que tiene a su disposición.
Este técnico ultra táctico posee futbolistas para jugar a otra cosa. Cuando existe uno tan claro como Giovanni Moreno, todo se simplifica. Así de fácil es el fútbol. De esa manera, es posible jugar a un toque y romper cualquier esquema. Incluso, el propio. Porque el colombiano no está atado al dibujo de un entrenador al que se lo criticó desde que asumió porque sus equipos juegan en quinta velocidad. Gio sabe perfectamente cuando acelerar, cuando meter un rebaje o cuando frenar. Maneja los tiempos con la sabiduría de un veterano. Y potencia las características de los que lo rodean.
Cuando el colombiano no está, en cambio, Racing vuelve a ser un equipo carente de ideas. Y por ese pacto diabólico entre el Cholo, el cuerpo médico y el propio jugador, Moreno salió a los 13 minutos del segundo tiempo. ¿No estaba para jugar un rato más Gio? ¿Cuánto menos podía incidir, más allá de que recién está volviendo de una lesión, que Pablo Lugüercio? El delantero es potencia, velocidad, barullo. Y Racing perdió elegancia, claridad y tenencia de pelota.
Todas esas virtudes Moreno las había mostrado en el primer instante del partido, cuando metió un estiletazo que dejó a Lucas Castro mano a mano con Enrique Bologna. Sin embargo, el volante llegó exigido y definió desviado. Lo peor fue que a raíz de esa jugada terminó lesionado. Gio tuvo otra posibilidad y la resolvió con su enorme categoría. Fue después de una buena maniobra individual de Patricio Toranzo. Llegó tarde Rodrigo Erramuspe y bajó al mediocampista. De ese tiro libre se produjo el gol de Racing. Una espectacular definición del colombiano. Fue admirable. Por la cercanía entre la pelota y el arco, más la nutrida barrera en el medio, era difícil clavarla en un ángulo.
Unión tiene una mochila muy pesada en la espalda: no puede ganar de local. Por eso entró al 15 de Abril con la necesidad de ser protagonista. Aunque casi no tuvo recursos. Lo que mostró fue un juego a toda velocidad sin nada de precisión. Intensidad por las bandas, con Fausto Montero por la derecha y Jorge Velázquez por la izquierda, y Jerónimo Barrales como punta de lanza. Así y todo, no estuvo picante en el área. Cada vez que la pisó en el primer tiempo, no contó con espacios para resolver y perdió sistemáticamente con los buenos centrales visitantes.
Todo parecía controlado para Racing, pero salió Gio. Y Kudelka metió mano. Sacó un volante (Bruna) y metió un delantero (Fabrizio Núñez). No obstante, el empate llegó por una desinteligencia defensiva de su rival. Erramuspe habilitó a Barrales y Litch cometió la torpeza de bajarlo en el área. Penal que pateó Bologna, que atajó Saja, pero encontró a su colega bien ubicado en el rebote. Los que no estaban en una posición adecuada eran Héctor Baldassi y su asistente Iván Núñez, quienes convalidaron el gol pese a la invasión de zona de Barrales, luego expulsado. Pero los visitantes no aprovecharon el hombre de más. Ya habían perdido al mejor de los suyos y la gran chance de respirarle a Boca en la nuca. Y sí. Así es este Racing.

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