lunes, 19 de septiembre de 2011

Boca gano y esta solo en la punta


Boca se miraba al espejo y era la viva imagen de Lanús: cuatro triunfos, dos empates, cero derrotas, ocho goles a favor y uno en contra. Eran punteros tan igualitos que hasta parecían gemelos. Hasta ayer, cuando se pusieron cara a cara y se terminaron las equivalecias: el espejo se partió en mil pedazos.
Boca fue mucho más que el Lanús que tenía enfrente: se vio suelto y sólido, con la pelota por el suelo y la autoestima por el cielo.
Lanús, al mirarse, enseguida se notó atado y demacrado, sin lograr sostener la vista con firmeza y sin poder de juego ni de fuego . Así, de los dos que llegaban al Sur para dirimir quién era el más capo del Apertura , fue Boca el que sacó pecho. Y ganó con lo justo, pero con justicia.
Fue un duelo por la punta que terminó con el mejor final posible para Boca: 2-1, con Riquelme encendido y punta en soledad . Fue triunfo clave, con Somoza y Erviti en fina sintonía y estiramiento de la racha invicta: 17 partidos. Fue, en definitiva, una noche más para que Boca siguiera soñando.
¡Quién te ha visto y quién te ve, Boca...! Puede sonar exagerado, pero justo en la semana en que el fantasma Bianchi empezó a revolotear de nuevo, anoche más de uno se fue de la cancha de Lanús con una firme sospecha: que este equipo del Emperador tiene cositas del aquel equipo del Virrey.
Lo dicho: suena algo excesivo. Pero la realidad es que este Boca hizo sonar a este Lanús y lo desalojó de la cima del Apertura.
De entrada, la tendencia estuvo clara: un Lanús impreciso, desarmado y dormido se vio superado por un Boca tranquilo, atento y ordenado . El gol tempranero de Viatri no hizo más que potenciar estos indicios, estos primeros resultados a boca de urna : con el 1-0, Boca se hizo más seguro y confiable ; con el 0-1, Lanús quedó confundido y cabizbajo . ¿Camoranesi y Valeri? Desconocidos...
El corner que derivó en el golazo del 9 no nació de la nada: en esa jugada previa lo tuvieron Rivero y Cvitanich. Hasta que llegó el tiro de esquina de Erviti, la pelota hizo una escala previa y, a la altura del segundo palo, le quedó a Viatri: poca oposición de Guido Pizarro; exquisita definición del goleador del líder del torneo.
Boca se quedó sin Cvitanich (distensión en el isquiotibial derecho) pero no sin nafta: Mouche entró muy bien. Y armó enseguida una jugada con Rivero que el Burrito remató por arriba. Y luego recibió una habilitación de Román y, en vez de probar al arco, quiso devolverle gentilezas al 10. ¿Gol de Riquelme? No, antes de que rematara, Braghieri se la sacó al corner.
Riquelme pidió penal; Pitana no se lo dio...
Ya en el segundo tiempo, hubo una jugada (se fue Balbi por izquierda) y un minuto fatal para Boca (gol en contra de Insaurralde) que pudieron haber cambiado el partido. Pero, salvo empardar momentáneamente el resultado no pasó del 1-1. Fue una ráfaga en la que Lanús amagó con ser superior y con hacer sentir la localía. Pero Boca volvió a despertarse porque Riquelme, pese a que desde lo físico llegó con lo justo, siguió pidiéndolas a todas.
La puso bajo la suela y armó juego.
Con el incansable Rivero. Con el trajinador Erviti. Con el prolijo Somoza. Con el ligerito Clemente. Con el crack Viatri. Con el incisivo Mouche.
Hasta que los astros volvieron a alinearse y las cosas regresaron al nuevo orden de este Boca que en nada se parece al de no hace mucho tiempo.
Somoza tiró el centro a lo Román y el petiso Erviti cabeceó como si fuera un gigante.
Pudo haber sacado más ventaja, pero no: fue un 2-1 que igual sirve para estar arriba.

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