martes, 17 de mayo de 2011

“No necesito jugar otro clásico porque ya no me falta nada”


Tiene domicilio el gol. Vive en un piso bien alto del barrio de Belgrano. Ahí Martín es Palermo House , bien de entrecasa y sin la capa de súper héroe. Ese que le abre la puerta de su intimidad a Clarín, antes que el goleador de colección, es el hombre que se muestra terrenal. No parece un Titán porque no oculta la dualidad de sensaciones que lo acosa. Se le mezcla la felicidad por la victoria y el gol a River con la nostalgia que le provoca saber que ya no gozará otro Superclásico de botines y pantalones cortos: “La sensación de no volver a jugar la tuve por primera vez en el banco de suplentes. Ahí caí en que ya no voy a jugar otro clásico. Veía que la gente cantaba, que el partido seguía, pensaba en que había sido todo completo y me cayó la ficha de que son los últimos partidos, de que no me queda casi nada. Por eso se me cayeron algunas lágrimas. Me senté atrás de todos para no quebrarme del todo. Pablo (Mouche) se dio cuenta y me dijo: ‘Estás emocionado, eh ”.
¿Fue demasiado para un día? Claro. Se me juntó todo en la cabeza. La montaña de jugadores en el festejo del gol. El abrazo con Julio (Falcioni), la gente, mi hermano Gabriel que me esperó en la cancha, Ryduan cuando entré al vestuario, los dirigentes.
Quiere agradecer Palermo por tanto amor. Y juega a recorrer la ruta de las emociones, estación por estación, en detalle: “Mi hermano vio el partido detrás del carrito de los lesionados, entre los dos bancos. Y me lo crucé en la cancha, al final, cuando estaba por hacer una nota para la tele. Nos abrazamos y me dijo gracias por todo ”.
Abrazaste a Falcioni tras el gol. ¿Hablaron en el vestuario? Sí, yo caminé todo el túnel solo. Iba pensando en nada. Estaba como agobiado. Subí la escalera despacio y el primero que me recibió fue Julio: me agradeció por el gesto del abrazo en el gol.
¿Te diste cuenta que hasta se emocionó Falcioni, un tipo duro? Tal vez no se lo esperaba. Y no lo hice de chupamedias. Lo sentía, creí que debía agradecerle por el respaldo. Yo soy de hacer esas cosas. Alguna vez lo abracé a Carlos (Bianchi), al Coco (Basile), a Diego (Maradona), al Chueco (Alves). A ningún técnico le saqué la chapa de que soy Palermo para que me ponga. De la única forma que le exijo a un técnico que me ponga es entrenando todos los días.
Retorna Palermo a contar lo que le brotaba del corazón: “Ahí Julio, como me vio un poco emocionado, me dijo: ‘Martín, andá, seguí al vestuario, que ahí te espera tu hijo. Descargate, descargate, dale ”.
¿Y Ryduan, tu nene, qué te dijo? Nos abrazamos. El llorisqueaba y yo también. Fue muy fuerte. En la cancha estaba con la tensión, con la gente, con el griterío. Pero ahí me fui relajando, me aflojé y me descargué. Después vinieron Juan Carlos (Crespi), el presidente (Ameal), todos los dirigentes y de nuevo mis compañeros.
¿Qué valor le das a la montaña que se hizo en el festejo del gol? Fue muy lindo ver a todos mis compañeros compartiendo conmigo el momento. Faltó el Laucha (Lucchetti) nada más, ja ja ja.
Hasta Riquelme se mostró mucho más efusivo que lo habitual.
Sí, me agarró de la cabeza. Era lo único que se me veía.
¿Te sorprendió que apareciera Román ahí, disfrutando tu momento? No me sorprendió. Ahí quedó claro que estaban todos contentos con mi gol. Si no hubiese venido, hubiera quedado descolgado porque nosotros le habíamos dado gran importancia al partido y nos habíamos propuesto ganarlo.
Después de sentarse en el mismo lugar del micro en el regreso a la concentración, el hombre eligió continuar la noche del domingo en la soledad y en la paz con Jéssica en este piso 20 en la noche del domingo antes que una cena seguramente tumultuosa en un restaurant de la Boca con sus padres. Miró el estreno de “ El Puntero” , la serie de Canal 13, antes que ese cabezazo bombeado a Carrizo. “Mi gol a River recién lo vi como a las 12 de la noche”, cuenta Palermo mientras se conmueve mirando la tapa de Clarín del lunes que comparte con Gustavo Cerati, uno de sus ídolos. “Ojalá se recupere”, dice, sobre el líder de Soda Stéreo, su grupo preferido Luego de lo del domingo, ¿no pensaste en seguir un tiempo más? No. Muchos me piden que siga después de junio, pero ya está.
Si tanto te emocionaste, ya estarás extrañando el Superclásico.
No. Ya pasó. Se dio como quería, como tenía que ser. No tengo necesidad de jugar otro Superclásico porque no me faltó nada.
Cuando seas técnico de Boca, ¿qué le vas a decir a tus jugadores cuando enfrenten a River? Que es lo más lindo que les puede pasar. Que piensen que cada partido con River es un momento único. Que jueguen con la sangre a mil y con el corazón.

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