domingo, 17 de abril de 2011

Barcelona lo tenía para ganar, aunque el empate también le vino bien


Sin lugar para el análisis. Real Madrid y Barcelona se enfrentaban en el Santiago Bernabéu, en el primero de los cuatro duelos. El de hoy, tal vez para el Barsa el menos trascendente. Porque el equipo de Pep Guardiola es el único líder de la Liga con ocho puntos de ventaja sobre los de José Mourinho, el único escolta. El miércoles se enfrentarán en el Mestalla de Valencia por la final de la Copa del Rey, el 27 será la ida de las semifinales de la Champions –en Madrid- y la vuelta el 3 de mayo, en el Camp Nou.
Sin embargo, el Superclásico de España, por la 32ª fecha de la Liga, también tenía clima de final. Aunque ambos entrenadores pararon un 4-3-3, los esquemas se rompieron desde que la pelota comenzó a rodar. Porque todos atacaban y todos defendían. Los equipos corrían en bloque y así pasaban de una posición defensiva a una ofensiva y viceversa.
Le costó al Barsa en los primeros minutos desplegar su mejor fútbol. El de la tenencia de pelota, casi constante. Imprecisos Busquets, Xavi e Iniesta, la pelota llegaba sucia a los pies de Messi, que estaba muy contenido por el central izquierdo, Ricardo Carvalho; el lateral izquierdo, Marcelo; el volante central, Pepe; y Xabi Alonso.
Aunque la primera jugada de riesgo fue para la Pulga. Iniesta tiró un pelotazo preciso por encima de las dos líneas defensivas del Real Madrid y encontró a Messi libre en el área. El argentino dominó el balón con la cabeza y quiso definir por encima de la cabeza del arquero Casillas, que le adivinó la intención y le ahogó el grito. A los 26, Messi habilitó a Villa que llegó antes que Casillas y se dejó caer. Los visitantes pidieron penal, pero el árbitro Muñiz Fernández dejó seguir y amonestó a Piqué por protestar.
Tenía que reaccionar el local, el recuerdo del 5-0 en el Camp Nou, por la primera rueda de la Liga, empezaba a ennegrecer el cielo por el Bernabéu. Lo tuvo Benzema, tras un centro de Cristiano Ronaldo. Y después Angel Di María se metió en el área por derecha, pero cuando la jugada exigía un centro atrás, el zurdo le pegó mal al primer palo y la pelota se perdió en la tribuna.
Y cuando parecía que Real Madrid controlaba a su rival, apareció Messi, para tirar una doble pared y definir de zurda en el área. Otra vez la figura de Casillas apareció para mantener el cero. Sobre el cierre fue el local el que quedó con el grito atragantado. Aunque a diferencia de su rival llegó a esa situación por un tiro de esquina: Sergio Ramos gana en las alturas, Cristiano Ronaldo cabecea al gol, pero Adriano en la línea dejó al partido en cero para ir a los vestuarios.
El segundo tiempo fue otro partido. En los extremos se vivieron los momentos más electrizantes. Porque al inicio del periodo final, Cristiano Ronaldo estrelló un tiro libre en el palo que amenazó con abrir el marcador. Pero en la jugada siguiente, un pelotazo aislado complicó a Albiol. Villa se percató de las dudas del central y le ganó la posición en el área. El defensor tomó por el cuello al delantero: penal y expulsión.Lionel Messi, ¿quién más?, doce pasos, zurda y gol. Toque al centro del arco, con algo de altura, lejos del alcance de Casillas.
Con el hombre de ventaja, Barcelona empezó a lucir su mejor fútbol. Guardiola y Mourinho metieron mano en el banco. Afuera Puyol, por precaución (quedan tres clásicos que definirán la temporada), en su lugar Keitá. Busquets a jugar de central. Ozil a la cancha, afuera Benzema. Más tarde, Adebayor y Arbeloa por Di María y Xabi Alonso. A empatar...
Perdonó el Barsa. Durmió el balón durante casi media hora. Y tuvo una jugada clara con un remate de Xavi que dio en el travesaño. Pudo liquidar el Barcelona, pero prefirió defenderse con la pelota y cuidar las piernas. De a poco, Real Madrid, obligado y con vergüenza, fue por la igualdad. Más por empuje que por juego. Lo perdió Pepe, después Adebayor y también Cristiano Ronaldo. Y cuando el partido se iba con el triunfo culé, llegó el penal para el Madrid...
Pase entre líneas para Marcelo al área, cierra Dani Alves que se barre. El atacante cae al sentir un contacto mínimo. Y Muñiz Fernández que cobra penal, a 9 minutos del final. Cristiano Ronaldo no falló y el 1-1 quedó instalado. Los minutos finales fueron lo mejor del partido. Barcelona fue por la victoria, que se le escurría. Pero le faltó claridad para quedar cara a cara con Casillas. Al final fue empate. Una igualdad desigual entre un gran equipo y el mejor equipo del mundo.

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